¿QUÉ ES EL RODIADO?
El rodiado es un procedimiento utilizado en joyas de plata y oro blanco. Permite devolver a la joya un color blanco intenso y un brillo similar al del primer día, como si acabara de salir del taller.
Este tratamiento se basa en el rodio, un metal precioso que se encuentra de forma natural. Y sí: incluso en el mundo de la joyería y los diamantes, la física y la química desempeñan un papel esencial. Origen del rodio, etapas del proceso, frecuencia recomendada y posibles alternativas: descubre todo lo que necesitas saber sobre el rodiado antes de realizar el mantenimiento de tu joya.
¿Qué es el rodio?
Un metal descubierto en el siglo XIX
El rodio fue descubierto a principios del siglo XIX por el químico inglés William Hyde Wollaston. Este mismo científico también descubrió el paladio, otro metal precioso utilizado en joyería. El rodio es un metal blanco identificado mediante el símbolo químico Rh.
Su nombre procede de la palabra griega rhodon, que significa «rosa», una referencia al característico color rosado de algunos compuestos químicos del rodio y no al color del propio metal, que presenta un tono blanco plateado.
Un metal del grupo del platino
Al igual que el rutenio y el paladio, el rodio pertenece a la familia de los metales ligeros del grupo del platino. Este grupo también incluye tres metales más pesados: el iridio, el osmio y el platino. El conjunto de estos seis metales se conoce por las siglas PGM (Platinum Group Metals o metales del grupo del platino).
El rodio destaca por su durabilidad, conductividad eléctrica, estabilidad química y elevada dureza. También es un metal noble con un punto de fusión especialmente alto: a modo de comparación, el oro se funde a 1.063 °C, mientras que el rodio lo hace a 1.964 °C. Apenas se disuelve, incluso en los ácidos más potentes.
Un metal raro y precioso
El rodio se encuentra entre los metales más raros extraídos cada año en el mundo, lo que lo convierte en una materia prima costosa. Su valor puede incluso superar al del oro en determinados períodos, ya que su cotización es especialmente volátil en los mercados. Presenta un color blanco plateado y su propiedad más valiosa para la joyería reside en un aspecto fundamental: es resistente a la oxidación a temperatura ambiente y no pierde su brillo con el paso del tiempo. Por ello, es un material ideal para preservar la belleza de una joya a largo plazo.
El rodio se encuentra principalmente en estado natural, aunque es extremadamente escaso: la corteza terrestre contiene aproximadamente 0,001 ppm (partes por millón). Está compuesto por un único isótopo estable y aparece sistemáticamente asociado a otros metales del grupo del platino.
Los mayores yacimientos de rodio se encuentran en Sudáfrica y en los montes Urales, en Rusia. También existen depósitos más modestos en América del Sur y Canadá.
Precisamente porque una joya debe resistir la oxidación y conservar su brillo con el paso del tiempo, el rodio se utiliza para protegerla frente al desgaste y las agresiones del día a día.
¿Para qué sirve el rodiado en una joya con diamantes?
El pulido, una etapa previa indispensable
Como habrás comprendido, el rodiado es el responsable del brillo característico de las joyas de plata y oro blanco. Por lo general, siempre va precedido de un pulido de la joya, que consiste en alisar su superficie para aportarle mayor brillo, suavizando las pequeñas irregularidades y eliminando los microarañazos acumulados con el paso del tiempo.
Si tienes un anillo de diamantes, de oro blanco o de plata, esta joya está naturalmente expuesta al roce y al desgaste propios del uso cotidiano. Para devolverle el brillo del primer día, el joyero o diamantista procede en dos etapas: primero realiza un pulido y, a continuación, el rodiado. Sin la fase de pulido, el resultado final sería considerablemente menos brillante. El pulido también permite que el rodio se adhiera mejor a la joya, prolongando así la duración de sus efectos. Cabe señalar que esta etapa no modifica en ningún caso las características físicas de la joya, como su peso, forma o engaste.
¿Por qué rodiar incluso el oro blanco?
Contrariamente a una creencia bastante extendida, el oro blanco no es naturalmente blanco: en su estado original presenta una tonalidad ligeramente amarillenta. El rodiado permite proporcionarle un acabado más blanco, luminoso y brillante que su color natural.
En la plata, el rodio actúa de manera diferente: este metal se oxida de forma natural y tiende a perder su brillo con el paso del tiempo. El rodiado permite que las joyas de plata conserven su color durante más tiempo, al mismo tiempo que les aporta un acabado más brillante y blanco que el de una joya de plata convencional sin tratar.
¿Cuál es el proceso de rodiado y qué resultado se obtiene?
Un proceso de química de precisión
Una vez realizado el pulido, comienza el proceso de rodiado propiamente dicho. Se trata de un procedimiento rigurosamente controlado, compuesto por diferentes etapas y con tiempos específicos que deben respetarse en cada una de ellas. Por este motivo, es muy recomendable confiar el rodiado de una joya a un profesional en lugar de intentar realizarlo por cuenta propia.
La duración de cada etapa puede variar en función de la intensidad del rodiado que necesite la joya. Por ejemplo, una joya muy deslustrada requerirá un tratamiento más prolongado que una pieza que se encuentre en buen estado.
Las etapas del rodiado
- El baño de ultrasonidos: antes de comenzar el rodiado, la joya se introduce en un baño de ultrasonidos que elimina todos los pequeños residuos que puedan haberse acumulado en sus rincones durante el pulido, especialmente los restos oscuros dejados por las pastas de pulido.
- El desengrasado: una vez que la joya está perfectamente limpia, se procede a eliminar cualquier resto de grasa de su superficie.
- El aclarado: a continuación, la joya se aclara sucesivamente con agua corriente y después con agua desmineralizada.
- El baño de rodio: finalmente, la joya se sumerge en el baño de rodio propiamente dicho, la última etapa del proceso que permite devolverle todo su brillo.
El resultado del rodiado depende de varios factores técnicos que controla el profesional encargado de realizar el tratamiento:
- La presencia de determinadas impurezas
- La agitación del baño
- La densidad de corriente aplicada
- El contenido de ácido del baño
- La temperatura del baño
- La concentración de rodio en el baño
Se trata de un auténtico proceso de química de precisión, pero es precisamente lo que permite conseguir un resultado deslumbrante. Al finalizar el último baño, el color de la joya se revela plenamente y recupera el brillo que tenía al salir del taller.
Un mantenimiento de esta calidad tiene un coste, ya que el rodio sigue siendo una materia prima preciosa, pero permite recuperar el aspecto de la joya y devolverle un acabado prácticamente como nuevo.
¿Cuánto dura un rodiado?
La duración de una capa de rodio depende de su grosor y de los cuidados que reciba la joya a diario. Por lo general, puede durar entre uno y dos años, e incluso más en el caso de una joya que se utilice poco o esté menos expuesta al roce. Una joya que se lleva a diario, especialmente una alianza o un anillo de compromiso, se desgasta más rápidamente que una pieza utilizada de forma ocasional y, por tanto, necesitará un rodiado con mayor frecuencia.
¿Cuándo hay que rodiar una joya?
Existen varias señales que indican que ha llegado el momento de rodiar una joya. La más evidente es la pérdida progresiva de brillo: la superficie adquiere un aspecto más apagado y menos reflectante e incluso puede dejar entrever una ligera tonalidad amarillenta en una joya de oro blanco, revelando el color natural del metal bajo la capa de rodio desgastada. En una joya de plata, la aparición de un ligero tono grisáceo o de zonas localizadas de oxidación también es una señal que conviene tener en cuenta.
La frecuencia ideal depende principalmente del uso de la joya. Un anillo que se lleva a diario, como una alianza de boda o un anillo de compromiso, está más expuesto al roce —al lavar los platos, practicar deporte o realizar actividades cotidianas— y perderá su brillo más rápidamente que una joya utilizada de forma ocasional, como un collar o unos pendientes reservados para ocasiones especiales.
Por este motivo, no existe una frecuencia universal para realizar un nuevo rodiado. Lo más recomendable es hacer revisar regularmente la joya por un diamantista, quien podrá evaluar su estado y determinar si es necesario aplicar una nueva capa de rodio.
¿Existen alternativas al rodiado para las joyas con diamantes?
El rodiado no solo permite recuperar el aspecto y el brillo de una joya, sino que también contribuye a que su superficie sea más resistente al deterioro. Asimismo, puede resultar útil para las personas alérgicas a determinados metales, ya que crea una fina barrera protectora.
Además del propio rodio, algunos metales que pueden utilizarse como alternativa son el paladio, el rutenio y el platino, otros miembros de la misma familia de metales del grupo del platino (PGM), cuyas propiedades químicas son similares. Sin embargo, en la práctica estas alternativas se utilizan con menor frecuencia que el rodio en joyería, que continúa siendo el material de referencia para este tipo de tratamiento.
¿Sabías que...?
- El color del rodio es muy similar al de la plata y, por extensión, al del oro blanco. Tras diferentes pruebas realizadas con distintos metales, el rodio sigue siendo el único que no altera el color natural de la plata o del oro blanco, aunque puede aportar un ligerísimo tono grisáceo. Por esta razón, continúa siendo el material de referencia para realzar el brillo de una joya.
- En 1979, Paul McCartney recibió un premio especial del Libro Guinness de los Récords en reconocimiento a su carrera musical. Como el oro, la plata y el platino no se consideraron lo suficientemente prestigiosos para la ocasión, recibió un disco de rodio, que en realidad era un disco de oro recubierto de rodio.
Los consejos del joyero:
El rodiado de una joya es una parte esencial de su mantenimiento y requiere tiempo, paciencia y precisión:
- La capa de rodio se deteriora de forma natural debido al roce y a los pequeños golpes del día a día. Por ello, se recomienda aplicar una nueva capa después de realizar un pulido en cuanto la joya empiece a perder su brillo.
- Nunca intentes realizar un rodiado por tu cuenta: confía siempre este delicado procedimiento a tu diamantista o a un profesional cualificado.
- El precio de un rodiado suele ser relativamente asequible y puede variar en función del tamaño y de la complejidad de la joya.
Enlaces complementarios:
FAQ — Preguntas frecuentes sobre el rodiado
¿Qué es exactamente el rodiado?
El rodiado es un tratamiento de superficie que consiste en recubrir una joya de plata u oro blanco con una fina capa de rodio, un metal precioso blanco y resistente a la oxidación, con el objetivo de devolverle su brillo original.
¿Es necesario rodiar todas las joyas de oro blanco?
Sí, ya que el oro blanco no es naturalmente blanco: en su estado original presenta una ligera tonalidad amarillenta. El rodiado es el tratamiento que le proporciona su característico aspecto blanco, luminoso y brillante.
¿Cuánto dura un rodiado?
La duración de una capa de rodio suele oscilar entre uno y dos años, e incluso puede ser superior, dependiendo del grosor de la capa aplicada y de la frecuencia con la que se utilice la joya.
¿El rodiado puede dañar la joya?
No. Ni el pulido ni el rodiado modifican las características físicas de la joya: su peso, forma y engaste permanecen inalterados. Ambos procedimientos únicamente permiten restaurar el aspecto de la superficie de la joya.
¿Se puede rodiar una joya en casa?
No. Se desaconseja totalmente intentar realizar un rodiado sin las herramientas y los conocimientos técnicos adecuados. Se trata de un proceso químico de precisión que debe confiarse siempre a un profesional cualificado.
¿Cuánto cuesta rodiar una joya?
El precio de un rodiado suele ser relativamente asequible y varía en función del tamaño y la complejidad de la joya. Tu diamantista podrá proporcionarte un presupuesto preciso en función de las características y el estado de tu joya.
¿El rodiado es adecuado para personas alérgicas a los metales?
Sí. El rodio crea una fina barrera protectora que puede ser adecuada para personas sensibles o alérgicas a determinados metales, como el níquel, que puede estar presente en pequeñas cantidades en algunas aleaciones de oro blanco.
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